Belgrado, la capital de Serbia, posee una historia rica y compleja que se remonta a miles de años. Fue habitada por primera vez por tribus celtas en el siglo III a.C., quienes la nombraron Singidunum. Más tarde, los romanos conquistaron la ciudad, convirtiéndola en una fortaleza importante dentro del Imperio Romano.Durante la Edad Media, Belgrado fue una ciudad en disputa entre los imperios Bizantino y Búlgaro, y más tarde entre el Reino de Hungría y el Imperio Otomano. En 1521, la ciudad fue capturada por los otomanos, quienes la gobernaron durante más de 150 años. Bajo el dominio otomano, Belgrado se convirtió en un centro administrativo y militar importante.En 1804, comenzó la Primera Insurrección Serbia contra el imperio otomano, marcando el inicio del renacimiento nacional serbio. En 1841, Belgrado fue declarada capital del Principado de Serbia, lo que impulsó su desarrollo urbano y cultural. Durante el siglo XX, Belgrado sufrió importantes cambios. Fue bombardeada durante las dos guerras mundiales y experimentó un rápido crecimiento después de la Segunda Guerra Mundial cuando se convirtió en la capital de la República Federativa Socialista de Yugoslavia. En la década de 1990, la desintegración de Yugoslavia y los conflictos resultantes afectaron gravemente a la ciudad. Desde entonces, Belgrado ha trabajado arduamente para reconstruirse y modernizarse. Hoy en día, es una vibrante metrópolis que combina rica historia con una vida nocturna animada y una oferta cultural diversa.Belgrado es conocida por su arquitectura que refleja diversos períodos históricos, desde fortificaciones romanas hasta construcciones modernas. Además, es hogar de varios museos, teatros y festivales, destacándose como un centro cultural clave en la región.
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